Bali lo tiene todo. Buena comida, una naturaleza increíble y playas preciosas con arena suave y agua de color turquesa.La primera vez fui por las playas, pero con los años la isla se ha convertido en mucho más que eso para mí. El océano, el aire cálido, el ritmo de la vida. Bali tiene esa forma especial de bajar el ritmo y hacerte sentir presente y en equilibrio.La mayor parte del tiempo en Bali lo divido entre las playas y Ubud. A las playas voy para desconectar. Largas tardes junto al mar, bebidas al atardecer y cenas de mariscos con arena todavía en los pies.Ubud es diferente. Aquí vengo para resetear. Yoga, meditación y la sensación de que todo se mueve un poco más despacio.En mi blog comparto el Bali que conozco después de muchas visitas. Los lugares donde me he alojado, los restaurantes a los que siempre vuelvo y esos pequeños rincones que he ido descubriendo por el camino. Días de playa, arrozales, almuerzos en warung y alguna que otra Bintang al atardecer.
Pasamos una tarde en el spa de Raffles Bali, donde disfrutamos de un masaje tradicional balinés en un entorno precioso y muy tranquilo. La experiencia empezó desde el momento en …