
Hongdae es una zona muy animada alrededor de la Universidad de Hongik. Hay muchos cafés y restaurantes interesantes, pero Hongdae es sobre todo famosa por su vida nocturna, que en Seúl es difícil de superar. Todos los días de la semana, las calles se llenan de estudiantes, y nunca tienes que caminar mucho para encontrar un sitio donde tomar una cerveza.
Alrededor de la estación de metro hay varios grupos de pojangmacha, pequeños puestos en forma de carpa donde se venden snacks y bebidas. El menú suele ser corto y se limita a platos como tteokbokki, twigim de verduras y mariscos fritos, y sundae, una especie de morcilla. Yo prefiero evitar el sundae, la morcilla nunca ha sido lo mío. El tteokbokki, en cambio, es uno de mis snacks coreanos favoritos. Los cilindros blancos de arroz tienen una textura elástica y deliciosa, y vienen cubiertos de una salsa roja tan picante como parece. En la salsa también hay trozos de eomuk, una especie de pastel de pescado, y en las versiones más completas se añade un huevo cocido. El tteokbokki suele servirse con un pequeño cuenco de sopa clara, lo que lo convierte en una comida barata y bastante contundente.
Las carpas pequeñas rara vez tienen acceso a agua corriente. Para reducir la necesidad de lavar platos, la comida se sirve en platos forrados con bolsas de plástico. En lugar de cubiertos, se utilizan pequeños palillos para llevar la comida del plato a la boca. Es el snack perfecto para entrar en calor en un día frío, y madre mía, hacía muchísimo frío en Seúl.
Teniendo en cuenta lo calurosos y húmedos que pueden ser los veranos en Seúl, cuesta imaginar lo increíblemente frío que es el invierno. Lleva un abrigo bien caliente y come mucho tteokbokki para mantenerte en calor.








