Puerto Rico es el tipo de destino que supera las expectativas de forma discreta. Hay playas hermosas, comida consistentemente buena y un paisaje que pasa de la selva tropical a las montañas y a largas extensiones de costa. A esto se suman ciudades marcadas por siglos de historia, especialmente el Viejo San Juan, donde el pasado sigue muy presente en las calles y la arquitectura. Lo que realmente distingue a Puerto Rico, sin embargo, es su gente. Los locales son abiertos y acogedores, y a menudo se toman el tiempo para una breve conversación, ya sea haciendo fila en una cafetería, pidiendo indicaciones o sentándose en un pequeño restaurante de barrio. Esto le da al viaje una sensación de cercanía y conexión que no siempre se encuentra en destinos pensados principalmente para el turismo masivo. En el blog comparto mis experiencias en Puerto Rico. Las playas, la comida, la selva tropical y la vida urbana, pero también esos encuentros pequeños y no planeados que terminan dejando una impresión tan fuerte como los lugares más conocidos. Puerto Rico tiene muchísimo que ofrecer y es un lugar al que resulta fácil volver con el pensamiento mucho después de haberse ido.
De camino a El Yunque, paramos a desayunar en Coffee at The View. El café es pequeño y sencillo, y no se ha puesto mucho esfuerzo en la decoración, pero …