Puerto Rico: El corto trayecto en ferry del Viejo San Juan a Cataño

Puerto Rico: The Short Ferry Ride from Old San Juan to Cataño

Habíamos visto que había un ferry que salía del puerto del Viejo San Juan hacia Cataño, al otro lado de la bahía de San Juan. Nos pareció una forma sencilla de conocer otra parte de la zona, así que después de visitar El Morro decidimos tomar el ferry hasta Cataño.

El cruce es corto, de unos diez minutos, y el boleto cuesta apenas un par de dólares. Fuimos de los primeros en subir, así que nos dirigimos directamente a la cubierta superior. Desde ahí se viaja al aire libre, con vistas a los cruceros atracados en el puerto y al perfil urbano de San Juan extendiéndose detrás. El ferry estaba lejos de ir lleno, y la mayoría de los otros pasajeros parecían ser personas que se desplazaban a diario o turistas rumbo a otro destino. Más tarde nos dimos cuenta de que varios de ellos iban a visitar la Casa Bacardí, que se encuentra en Cataño.

El trayecto en sí es breve, pero realmente agradable. Siempre es refrescante salir al agua, aunque sea por un momento, y esta travesía dura justo lo suficiente como para sentir la brisa antes de llegar al otro lado.

El ferry entre el Viejo San Juan y Cataño forma parte del sistema de transporte público local y es utilizado a diario tanto por residentes como por visitantes. Entre semana, suele operar una vez por hora, con una pausa un poco más larga a primera hora de la tarde. El viaje es rápido, económico y no requiere planificación. Basta con llegar a la terminal del ferry en el Viejo San Juan y comprar el boleto en la taquilla antes de la salida.

Mitzie Mee - Sanne

Puerto Rico es el tipo de destino que supera las expectativas de forma discreta. Hay playas hermosas, comida consistentemente buena y un paisaje que pasa de la selva tropical a las montañas y a largas extensiones de costa. A esto se suman ciudades marcadas por siglos de historia, especialmente el Viejo San Juan, donde el pasado sigue muy presente en las calles y la arquitectura. Lo que realmente distingue a Puerto Rico, sin embargo, es su gente. Los locales son abiertos y acogedores, y a menudo se toman el tiempo para una breve conversación, ya sea haciendo fila en una cafetería, pidiendo indicaciones o sentándose en un pequeño restaurante de barrio. Esto le da al viaje una sensación de cercanía y conexión que no siempre se encuentra en destinos pensados principalmente para el turismo masivo. En el blog comparto mis experiencias en Puerto Rico. Las playas, la comida, la selva tropical y la vida urbana, pero también esos encuentros pequeños y no planeados que terminan dejando una impresión tan fuerte como los lugares más conocidos. Puerto Rico tiene muchísimo que ofrecer y es un lugar al que resulta fácil volver con el pensamiento mucho después de haberse ido.

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