
A la mañana siguiente dormimos hasta tarde. Muy tarde, en realidad, y esa hora de diferencia tampoco ayudó precisamente. Por suerte, en el hotel sirven el desayuno hasta las 10:30, así que llegamos al buffet justo a tiempo.
El desayuno estaba realmente bien. Había buen café, fruta fresca y un yogur griego delicioso, y además podías prepararte tu propia ensalada griega con tomate, pepino, feta y aceitunas. Creo que podría acostumbrarme perfectamente a desayunar ensalada griega.
No fue hasta esa mañana cuando nos dimos cuenta de lo bonito que es el entorno de Cape Kanapitsa. La noche anterior habíamos llegado cuando ya estaba oscuro, pero a la luz del día parecía haber agua por todas partes. Desde nuestra habitación, desde el restaurante y desde la terraza. La ubicación del hotel es realmente preciosa.
Después de desayunar bajamos andando a Tzaneria Beach, justo debajo del hotel. Es una pequeña playa con Bandera Azul y agua cristalina. Dos tumbonas y una sombrilla costaban 30 €. Uf. Solo queríamos darnos un baño rápido, así que encontramos un sitio en la arena junto a la torre del socorrista, dejamos allí nuestras cosas y nos metimos directamente en el agua. Perfecto.
Para comer fuimos andando hasta Lory’s Souvlaki, un pequeño local de gyros y souvlaki a poca distancia de la playa. Steve pidió un pita con souvlaki de pollo y yo uno con gyros de cerdo, ambos con tzatziki, verduras y patatas fritas. Me encantan esas patatas grandes y blanditas que ponen dentro del pita en Grecia. Con la carne, el tzatziki y las verduras están buenísimas.
Por la tarde tomamos el autobús hasta Skiathos. Pasa cada diez minutos y la parada está justo al pie de la colina donde se encuentra el hotel, así que ir y volver es muy fácil.
Empezamos con una copa de happy hour junto al puerto y nos sentamos a ver llegar los barcos. Uno de ellos era un barco de fiesta de Mamma Mia y, cuando entró en el puerto, por supuesto sonaba “Mamma Mia” a todo volumen mientras todo el mundo bailaba a bordo. Nadie bajó hasta que terminó la canción. Parecía que habían pasado un día bastante animado en el mar.
Después fuimos a cenar a Sakis, una pequeña taberna familiar. Pedimos pulpo, ensalada griega y taramosalata, que estaba fantástica. La taramosalata es una salsa griega clásica elaborada con tarama, huevas de pescado saladas, mezcladas con ingredientes como aceite de oliva y limón, y a menudo también pan o patata. Nos dijeron que la preparaban allí mismo y estaba realmente buena. Fue una de las mejores cosas que comimos aquella noche. El pulpo y la ensalada griega también estaban deliciosos.
Después de cenar estuvimos paseando por las pequeñas y estrechas calles de Skiathos. Por la noche es un sitio especialmente agradable, cuando los restaurantes están llenos, las tiendas siguen abiertas y la gente sale a pasear. Estuvimos dando una vuelta un rato, debatiendo si comprar unos loukoumades o no, pero al final decidimos dejarlos para otra ocasión y tomamos el autobús de vuelta al hotel.
Otro día estupendo en Skiathos.











